Adopción familiar en Canadá

Cuando se habla de adopción usualmente tendemos a relacionar este hecho con el acogimiento de una persona ajena para con un menor de edad, ya que la mayoría de los casos se dan de esta manera. Sin embargo, un pariente también puede amparar a un niño o adolescente con el que tenga un vínculo consanguíneo; en Canadá se le conoce como “adopción familiar”.

Debido a que por excelencia Canadá es uno de los países más escogidos para inmigrar y posee una sociedad multicultural, muchas de las personas que toman la decisión de adoptar acuden al sistema inmigratorio para realizar una adopción interracial, interfamiliar,  internacional o la reagrupación familiar, a fin de poder acoger a un menor de edad, ya sea de su propio país de origen, de alguno subdesarrollado o en conflicto de guerra.

Tomando en cuenta los puntos anteriores, la adopción familiar se encuentra muy por debajo de las adopciones comunes, ya que debe existir una fuerte motivación para que un niño o adolescente sea dado en condición de adopción a un pariente; más aún teniendo a sus padres con vida.

No obstante, la intersección de diversos fenómenos ha llevado a que el Gobierno canadiense tome la previsión legal de gestionar las adopciones familiares, incluyendo dentro de estas mismas, la circulación internacional de menores de edad que así lo requieran.

Al igual que la adopción convencional deben existir razones de peso para que una persona pueda asumir la tutela de un niño o adolescente. Los casos más frecuentes en la adopción familiar son: orfandad, amenaza biológica desde el vientre de la madre como el SIDA o angustia por la vida e integridad del menor.

El requisito primordial para solicitar la adopción familiar es que el adoptado sea hermano, sobrino, nieto, primo, hermanastro o hijastro del solicitante. En lo que respecta a la provincia de Québec, para que un hermanastro pueda realizar la solicitud debe tener al menos tres años de convivencia con el menor.

Este tipo de adopción es equivalente a la regular, por tanto es totalmente plena y también se otorga un nuevo certificado de natalidad para el adoptado. La mayor ventaja que tiene la adopción familiar es que permite la continuidad de los antiguos vínculos de parentesco, con la variación de que ahora el menor tiene por padres a sus hermanos, tíos, abuelos o hermanastro.

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